jueves, 26 de abril de 2018

juancarlosortega24042018

Sinc recomienda: ‘La enfermedad y sus metáforas’

El cuerpo como un campo de batalla


Susan Sontag, una de las intelectuales más importantes del siglo XX, expuso hace 40 años cómo las maneras en que nos referimos al cáncer, el sida, la sífilis, la lepra y la tuberculosis repercuten en la conciencia colectiva de la sociedad occidental, ya sea al estigmatizar a los pacientes u orientando políticas de salud pública. Con una gran lucidez, su detonador ensayo muestra que las palabras pueden herir e incluso matar.

<p>Susan Sontag en 1979. © Lynn Gilbert</p>
Susan Sontag en 1979. © Lynn Gilbert
Hace exactamente 40 años, Susan Sontag publicó un ensayo brillante. Su aparición se sintió en el ambiente médico como un terremoto a tal punto que hasta el día de hoy se perciben sus réplicas.
Ya desde el primer párrafo, una de las más brillantes intelectuales estadounidenses del siglo XX atinaba un golpe: “La enfermedad es el lado nocturno de la vida, una ciudadanía más cara. A todos, al nacer, nos otorgan una doble ciudadanía, la del reino de los sanos y la del reino de los enfermos. Y aunque preferimos usar el pasaporte bueno, tarde o temprano cada uno de nosotros se ve obligado a identificarse, al menos por un tiempo, como ciudadano de aquel otro lugar”.
La escritora vivió este proceso en primera persona. En los setenta le fue diagnosticado un cáncer y la mejor manera que encontró para exorcizar las penurias por las que atravesó durante el tratamiento fue escribir.

Hasta 1882, por ejemplo, cuando se descubrió que la tuberculosis era una infección bacteriana, se consideró que los síntomas no constituían meramente una enfermedad sino una etapa del ser, un misterio de la naturaleza: se la vio como una enfermedad del amor, que provenía de un exceso de pasión, una enfermedad de artistas, como se ve en La montaña mágica de Thomas Mann.
Como documentó en La enfermedad y sus metáforas (que, un tiempo después, se expandiría para abarcar al sida), una persona no solo padece los efectos físicos provocados por infecciones de bacterias y virus o por la división incontrolable, anárquica y traicionera de las células del propio cuerpo. También debe lidiar con las representaciones sociales que penden sobre, por ejemplo, el cáncer, la tuberculosis y el sida, y la constelación de metáforas que las rodean.
Invasión, defensas, guerra
“Cuando se habla de cáncer, las metáforas maestras no provienen de la economía sino del vocabulario de la guerra –afirmó en este libro personal e iluminador–. Las células cancerosas no se multiplican y basta: ‘invaden’”. También “colonizan” zonas remotas del cuerpo. Se habla de las “defensas” del organismo y de la radioterapia que “bombardea” al paciente, cuyo cuerpo es visto como un campo de batalla. Y quizás la más fuerte: se trata de librar una “guerra contra el cáncer”.

Como dice el crítico literario George Steiner, no es posible pensar sin metáforas. El tema, según Sontag, es divisar estas trampas retóricas, ponerlas en evidencia, criticarlas, castigarlas, desgastarlas en especial teniendo en cuenta que las metáforas militares contribuyen a estigmatizar ciertas enfermedades y, por ende, a quienes están enfermos.
En el caso del sida, se describió a la enfermedad como “castigo de Dios”, “consecuencia de la decadencia moral” y “venganza de la naturaleza”, afirmaciones cargadas de odio que promovieron el miedo y la histeria colectiva.
Como las balas, las palabras hieren, perturban, infunden miedo, cohíben a que muchas personas salgan a buscar tratamiento. “Me convencí –concluyó la autora, que murió en 2004– de que las metáforas y los mitos también matan”.

Ficha técnica
La enfermedad y sus metáforas

Título: La enfermedad y sus metáforas | El sida y sus metáforas
Autora: Susan Sontag
Editorial: DEBOLSILLO
Fecha y lugar de publicación: Febrero 2012, España
Páginas: 208
Precio (papel): 9,95 euros

miércoles, 25 de abril de 2018

253 SOLDADOS ESPAÑOLES MUERTOS POR ENFERMEDADES DEGENERATIVAS QUE NIEGA LA JUNTA DE ANDALUCÍA

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Lo llaman 'síndrome de los Balcanes': toda una lista de enfermedades, entre ellas el cáncer, que afectan a la población civil a los militares que fueron afectados por la guerra de Yugoslavia de 1999. La causa es bien conocida: la exposición al uranio empobrecido, cuya raíz fueron los bombardeos de la OTAN.
Una comisión del Parlamento italiano, la cuarta que investiga el alcance de las consecuencias y cómo lidiar con ellas, da cuenta de los terribles problemas a los que se han visto expuestos los militares italianos. Y es que el uranio se utiliza para fabricar munición y armas. Tras una explosión, se libera una cantidad que contamina el suelo y, si se inhala, llega a ser extremadamente dañino para el cuerpo hasta el punto de causar cáncer. Se cree que cientos de soldados italianos murieron y que otros tantos arrastran las secuelas desde entonces por haberse expuesto al uranio empobrecido.
La comisión presentó el informe en febrero. Es importante para poder prestar la atención necesaria a la salud de los militares dentro y fuera de Italia. Gian Piero Scanu, presidente de la Comisión responsable de dicho informe, señala a Sputnik que este es relevante, entre otras cosas, porque en él se contienen las declaraciones de los testigos de entonces.
"El informe es el resultado de controles objetivos sobre el terreno", explica a Sputnik.
No existen cifras oficiales de la cantidad de militares italianos que fallecieron durante la guerra en los Balcanes afectados por uranio empobrecido, pero Piero señala a Sputnik que "podemos hablar de unos 400 muertos por uranio y de varios miles de enfermos".
Sin embargo, hablar solo de uranio empobrecido limita investigar las causas por las que fallecieron tantos soldados, no solo italianos, durante el episodio de 1999. También se debe tener en cuenta la exposición al asbesto o al radón, un gas natural para el que se deben tomar precauciones. También al torio, añade..
Explica a Sputnik que la investigación resulta también relevante porque establece que existe, finalmente, una relación causal entre la exposición de uranio empobrecido durante la Guerra de los Balcanes y los soldados y civiles fallecidos. "Se han dictado más de 70 sentencias que establecen el vínculo causal entre el uranio empobrecido y las enfermedades", subraya. Aun así, el Estado Mayor de la Defensa italiana reaccionó al informe definiendo el trabajo de Piero de "acusaciones inaceptables"..
"Ni un solo órgano estatal, tampoco militar, se puede permitir calificar la actividad del Parlamento de 'inaceptable'. Se pueden discutir las conclusiones que se han extraído, pero no se puede hablar de 'inaceptabilidad'. La democracia real implica que no puede hablarse de inaceptabilidad cuando se expresa la voluntad de los votantes de nuestro país", concluye Piero.
Se espera que ahora la propuesta se presente en el Parlamento serbio. Aunque Serbia no es miembro de la Unión Europea, la comisión italiana responsable del informe lo ha remitido al Parlamento de la UE para que lo discuta.
Por primera vez en su historia, el CIS ha incluido en su barómetro una serie de preguntas centradas en pseudoterapias (más conocidas, y peor definidas, como medicinas alternativas). En un artículo del País, titulado "El primer CIS sobre pseudoterapias revela una preocupante desinformación de los españoles", han explicado con mucha claridad los detalles de esos resultados, recogiendo declaraciones de expertos en la materia. A grandes rasgos, la encuesta podría resumirse de la siguiente manera: Existe un gran cacao mental sobre las pseudoterapias y si no se usan más es porque no se ha presentado la oportunidad para muchas personas, que muestran tolerancia hacia ellas.
Las razones tras estos resultados son, sin embargo, difíciles de simplificar y se deben a un conjunto de factores que influyen en muchos ámbitos de la vida. Que muchos españoles no tengan ni idea de lo que es, en realidad, prácticas como la homeopatía va relacionado también con aquel 11.7 % de españoles que en 2017 decían que el Sol gira alrededor de la Tierra.
La formación científica de un importante porcentaje de los españoles brilla por su ausencia (un 44 % dice que el nivel de educación científica que ha recibido es bajo o muy bajo), lo que explica, hasta cierto punto, por qué hay gente que mezcla las terapias alternativas con la ciencia, pensando erróneamente que están amparadas por ella. Si un dato tan importante como el del Sol, que se enseña en la escuela, es desconocido para 1 de cada 10 españoles, imagínense la desinformación con respecto a las pseudoterapias, que no tienen por qué aparecer en ningún programa de estudios.
De hecho, uno de los principales problemas con respecto a estas terapias de eficacia no probada es que su popularidad se basa principalmente en el boca a boca, de familiares y amigos. En otras palabras, la principal vía por la que las pseudoterapias se extienden es el mismo por el que los bulos, los mensajes en cadena, las leyendas urbanas y los fake news se transmiten. Nunca subestimen dicha vía para transmitir barbaridades: Ricky Martin, un perro y un bote de mermelada son un ejemplo gráfico de ello. Así, un gran déficit de pensamiento crítico y escepticismo entre la población española da alas a la desinformación (sea del tipo que sea) por las citadas vías.
Según la LOMCE, el alumnado al final de la Educación Secundaria debería desarrollar destrezas básicas en la utilización de las fuentes de información para, con sentido crítico, adquirir nuevos conocimientos. Sí, es un párrafo casi tan cándido e inocente como el artículo 16,3 de la Constitución Española sobre el principio de la (supuesta) aconfesionalidad del Estado. Al margen de las asignaturas de Filosofía o Ética, no parecería mala idea fomentar, aún más, el pensamiento crítico con una asignatura en exclusiva o, al menos, darle un papel más relevante, filtrada en múltiples asignaturas. La necesidad es obvia y los beneficios para la población serían grandes.
Otra razón por la que estas pseudoterapias tienen la tolerancia que tienen es por la complicidad, activa o pasiva, de farmacéuticos, médicos y otros profesionales sanitarios. Muchas farmacias se asemejan más a bazares, con multitud de productos a la venta sin ningún beneficio terapéutico demostrado detrás. Como diría Rato: es el mercado, amigo. Así que no resulta, para nada, sorprendente que desde la mayoría de farmacias se vendan y recomienden determinados productos, vulnerando la ética deontológica de la profesión. Los banqueros vendían preferentes y los farmacéuticos venden homeopatía. ¿Todos? ¡No! Un grupo poblado por irreductibles profesionales resiste todavía al dinero fácil y se niega a vender homeopatía. En cuanto a los médicos, la otra parte involucrada, la absoluta mayoría ni recomienda ni prescribe estas pseudoterapias. Sin embargo, son pocos los que se mojan abiertamente en criticarlas, dando una apariencia de (irreal) respaldo, como explicaba con detalle en: ¿Por qué los médicos no frenan el auge de las medicinas alternativas? Aun así, en los últimos años, esta tibieza de los médicos con respecto a disciplinas como la homeopatía está disminuyendo y salen cada vez más voces críticas al respecto.
Por último, otro factor esencial involucrado en esta gran desinformación con respecto a las pseudoterapias es la dejación de responsabilidad de los políticos sanitarios. Sin campañas de información sobre éstas, sin medidas políticas reales para ponerles freno y sin prácticamente interés en el horizonte para hacer algo al respecto, más allá de una tibia, simbólica y casi homeopática condena genérica de la pseudociencia. Ahora que tenemos datos concretos sobre la magnitud del problema de las pseudoterapias en la población, es el momento de organizarse y plantear soluciones. Porque detrás de esta encuesta del CIS hay consecuencias, hay gente que muere o que pone en peligro su salud por recurrir a pseudoterapias en lugar de la medicina de verdad por desinformación, por ignorancia. Y tampoco debemos olvidar que movimientos como los antivacunas están fuertemente asociados con estas disciplinas pseudocientíficas.
Visto lo visto, la mejora de la educación científica, el fomento del pensamiento crítico y el escepticismo son medidas que deberían respaldarse, pues beneficiarían a la población en todos los ámbitos de la vida, no sólo en el acercamiento a las pseudoterapias. Sin embargo, estas medidas tomarían años en dar resultados y es, por tanto, necesario que los que velan por nuestra salud (profesionales sanitarios y políticos) se impliquen en informar y combatir activamente unas pseudoterapias que se extienden con la ignorancia y la ingenuidad, como el fuego por el viento.

martes, 24 de abril de 2018

ISRAEL ,REY DE REYES DE TRAFICO DE ORGANOS,ARMAS,DROGA,CRIPTODIVISAS,MUJERES....

Tráfico de órganos: las culpas de Israel nunca purgadas

El tráfico de órganos en Italia, Brasil y Palestina tiene un denominador común: la participación de ex funcionarios israelíes pillados con las manos en la masa. La justicia no llega para un número indeterminado de familias que perdieron a sus hijos y cuyos cuerpos fueron encontrados abiertos, sin riñones; otros, con engaños, fueron trasladados a Sudáfrica, donde también fueron sacrificados.
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Un negocio bajo el nombre falso de “extracciones”: desde Palestina hacia Italia, pasando por Brasil. La realidad es una construcción social. Sin embargo, es imposible ocultar la verdad.
Italia es el país donde la demanda y la oferta de órganos humanos se mueven desde la sombra desde hace muchas décadas. Y esto, gracias a la impunidad que cubre las actividades ilegales y criminales sionistas, que han sido protegidas por integrantes de los servicios de inteligencia militares de Tel Aviv.
Las barbas y las pelucas finas que ocultan la Estrella de David son culpables de grandes atrocidades. Entre éstas, por cierto, el secuestro y la desaparición de Mordechai Vanunu en 1986, en Italia. Aquí el Mosad israelí (HaMosad leModi’in ulTafkidim Meyuhadim, el Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales de Israel) hace lo que le da la gana desde más de medio siglo, como queda demostrado con las masacres de Argo 16 y de Ustica.
El comercio de órganos humanos está protegido también por los altos mandos de la casta política italiana. Vaya la coincidencia –propio en Italia–, de acuerdo con los informes del Ministerio del Interior, desde el fin de la década de 1980 el número de niños (incluidos aquellos italianos) desaparecidos y nunca y jamás encontrados, resulta en crecimiento exponencial.
En Roma, en el aeropuerto de Fiumicino, el 6 de junio de 2013, la policía de migratoria detenía y arrestaba a Tauber Gedalya, ex alto mando de las Tsahal (Tzava Hahagana LeYisrael, las Fuerzas de Defensa de Israel), y buscado con un código rojo por la Interpol.
El verdugo no se encontraba en Italia por vacaciones, sino por negocios, o más bien para cazar carne fresca, ya que en Italia está activa una red de aprovisionamiento humano que se encuentra exclusivamente en los centros de recepción para minores migrantes que no están acompañados, verdaderos “campos de concentración 2.0” que están bajo la dirección del Palazzo de Viminale (sede el Ministerio del Interior del gobierno italiano).
Ninguna fuerza política en Italia, desde el ex presidente del Consejo Matteo Renzi a el exministro del interior Alfano, desde las fuerzas de la supuesta oposición, desde el M5S hasta Salvini, nunca y jamás han presentado en todos estos años ni siquiera un acto parlamentario respecto a esta materia. ¿Por qué la fiscalía o el parlamento italiano no inician una investigación para abrir la caja de Pandora? Y, sobre todo, ¿por qué los italianos no salen a las calles para detener esta masacre?
Una de las últimas relaciones del Ministerio de Políticas Sociales habla por cierto de la desaparición en los primeros 5 meses de 2016 de 5 241 menores, definidos como “imposibles de encontrar”, pero a los que ninguna autoridad italiana está buscando. En 2015, de acuerdo con datos oficiales e institucionales, en Italia desaparecieron más de 12 000 niños.
El antes mencionado criminal israelí fue detenido por casualidad, gracias a una tremenda corazonada de un policía italiano, Antonio Del Greco, el cual se dio cuenta de algo sospechoso en su pasaporte. Una mirada nerviosa en el pasajero del vuelo Boston-Roma de la compañía italiana, en ese entonces Alitalia, un control por internet y ya tenía la respuesta. El hombre de 77 años, Tauber, en la clandestinidad desde 2010, era buscado por la policía de todo el mundo y luego de una orden de detención internacional emitida por el Estado brasileño de Pernambuco.
El “señor de los órganos” puso en pie a esta organización criminal hace más de 10 años desde las regiones nororientales de Brasil, aprovechándose de la grave situación social, y organizando la aportación de órganos humanos explotados en por lo menos 19 ciudadanos de aquel país, ya que sólo de este número de personas se han encontrado hasta ahora las pruebas.
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La metodología era muy sencilla. Una vez identificado el objetivo, el cerco se realizaba mediante de una propuesta en dinero, entre 6 000 y 12 000 dólares. Luego se ponía bajo atención médica (una serie de exámenes en clínicas). Y una vez firmado el contrato, se le llevaba por avión a Sudáfrica, donde con la complicidad de unas cuantas clínicas y médicos, se terminaba el trabajo de extrayendo los riñones.
También el rabino Levy-Izhak Rosenbaum, residente en Nueva York, fue detenido en 2009 bajo la acusación de tráfico de órganos humanos. En 2012 fue por fin condenado a sólo 2 años y medio de cárcel. Una investigación periodística destaca que los israelíes son los protagonistas principales a nivel mundial en el tráfico internacional de órganos.
El periódico estadunidense The New York Times publicó un reportaje –en agosto de 2014– en el que se documenta que los intermediarios en la venta de órganos en Israel han lucrado fuertes cantidades de dinero.
Según otra investigación del New York Times sobre los más importantes casos de venta de órganos desde el año 2000, los israelíes han tenido un papel protagónico en el tráfico de órganos.
Sobre la cuestión de las extracciones no autorizadas de órganos, por parte de Israel, el estadunidense Buró Federal de Investigación (FBI, por su sigla en inglés) ha investigado también por casi 10 años. En este caso no sólo los palestinos eran víctimas.
Hay que volver atrás en el tiempo, hasta el 1992, cuando el entonces ministro de la sanidad israelí, Ehud Olmert, lanzaba una campaña donde se intentaba solucionar el problema de la insuficiencia de órganos, integrando a los donadores de órganos en un registro. Desde ese momento, empezaron a desaparecer jóvenes palestinos en varias aldeas y pueblos de la Cisjordania y de Gaza. Los militares israelíes los regresaban sin vida y con los cuerpos abiertos.
Por muchos años, desde 2001 hasta hoy, circulan no pocas acusaciones contra el patólogo de Estado israelí, Yehuda Hiss, sospechoso de hurto de órganos. Hiss fue director del Instituto forense Abu Kabir de Tel Aviv. El descubrimiento de la presencia de órganos humanos conservados en manera ilegal en dicho instituto llevó al miembro de la Knesset, Anat Mayor, presidente de la Comisión científica del parlamento, a pedir la suspensión inmediata del director, el profesor Yehuda Hiss. Las autoridades fueron puestas en alerta sobre esta conducta sospechosa de Hiss ya desde el 1998, pero hasta el 2001 no abrieron ninguna investigación contra éste.
En 2001 una investigación del Ministerio de la Sanidad israelí descubrió que Hiss hizo parte por muchos años del retiro de órganos en niños, como piernas, ovarios y testículos sin la aprobación de los padres. Y luego participó en la venta de estos órganos en escuelas de medicina, donde venían siendo utilizados para investigaciones y cursos universitarios.
Hiss, que fue nombrado jefe en Patología en 1998, nunca fue inculpado por dichos crímenes, pero en el 2004 fue obligado a dejar la dirección de la morgue nacional luego de muchos años de protestas. Sin embargo siguió siendo el jefe de Patología y, en pocos años, volvió a asumir la dirección del Instituto Forense, a pesar de que en 2009 fue nuevamente inculpado de haber colaborado en la extracción de órganos de mártires palestinos –que habían participado en operaciones militares contra Israel–, con el fin de venderlos en hospitales israelíes.
"MÁS PROPIO DE LA EDAD MEDIA QUE DEL SIGLO XXI"

La OMC pide que se impida vender productos homeopáticos en farmacias

La normativa europea establece que estos productos sólo tienen que demostrar que son seguros y que tienen calidad. "Eso también lo hace el agua que tomamos todos los días", critican

Foto: Imagen de archivo de una farmacia madrileña. (EFE)

lunes, 23 de abril de 2018

Crece en España el riesgo de la larva que invade el cerebro

Aumentan los casos de infecciones por este parásito de los cerdos que causa epilepsia

Detalle de la cabeza de la larva de la tenia del cerdo ('Taenia solium'). SHUTTERSTOCK

Reclaman un sistema de vigilancia para la cisticersosis, una enfermedad causada por un parásito que puede provocar casos de epilepsia
Parece una enfermedad de otros tiempos, un trastorno eliminado del primer mundo. Pero la cisticercosis, la infección que producen en los tejidos las larvas del parásito Taenia solium, sigue existiendo en España y no recibe la suficiente atención. Lo denuncia un estudio que acaban de publicar investigadores del Instituto de Salud Carlos III.
Tras analizar los casos atendidos en hospitales de nuestro país entre 1997 y 2014, y constatar un aumento de los casos -principalmente entre 1998 y 2008-, los investigadores reclaman un sistema de vigilancia estandarizado que permita monitorizar y hacer un seguimiento adecuado de los afectados, algo que, señalan, no existe actualmente.
«Sería importante contar con una estrategia común de recopilación, monitorización e información de los casos para mejorar el conocimiento sobre la enfermedad, reconocer los factores de riesgo para desarrollarla, saber cuál es su distribución y mejorar el control de la enfermedad», apunta Zaida Herrador, investigadora del Centro Nacional de Medicina Tropical del Instituto de Salud Carlos III y primer firmante de la investigación que acaba de publicarse en la revista científica de libre acceso Plos Neglected Tropical Diseases.
Según sus datos, entre 1997 y 2014 se produjeron en España 1.912 hospitalizaciones a causa de la cisticercosis, aunque las cifras reales de la enfermedad podrían ser muy superiores, ya que los registros de las hospitalizaciones por esta afección no son exhaustivos y, además, las estimaciones apuntan a que más del 80% de los casos de cisticercosis cursan de manera asintomática. «No hay datos precisos, ya que es una enfermedad infradiagnosticada y desatendida no sólo en España. También a nivel mundial», lamenta Herrador.
Sin embargo, la infección no es banal; sino que, de hecho, se trata de una de las principales causas prevenibles de epilepsia en todo el mundo. En los países donde el trastorno es endémico, se estima que la infección es responsable de hasta el 30% de los diagnósticos de este trastorno neurológico.
La cisticercosis se produce al ingerir los huevos de un parásito que usa al cerdo como huésped y se denomina Taenia solium. Estas larvas se adhieren a tejidos como los músculos, el cerebro o los ojos y forman quistes cuyas consecuencias pueden ser graves.
La enfermedad no se contrae al consumir carne de cerdo parasitada (teniasis), sino tras entrar en contacto con algún producto contaminado con heces de personas afectadas en las que están presentes los huevos de la tenia.
Es más frecuente en países en desarrollo donde las condiciones de higiene no son adecuadas, pero se sigue viendo en nuestro país -y en toda Europa-, sobre todo desde que se incrementó la inmigración y los viajes desde zonas donde la enfermedad es endémica, como gran parte de de América Latina, el África Subsahariana y regiones de Asia y Oceanía, indican los investigadores.
«Se está convirtiendo en un problema creciente de salud pública también en los países de altos ingresos, principalmente en comunidades donde las condiciones de higiene son pobres y, en consecuencia, favorecen la diseminación de los huevos del parásito», señalan en el trabajo.
En España, según los datos del trabajo, se produjo un aumento de los casos entre 1998 y 2008, coincidiendo con un aumento del flujo migratorio. A partir de ese año, en paralelo también con el regreso de muchas personas a sus países de origen, las tasas de infecciones detectadas decayeron.
Las zonas del país donde se han registrado más afectados han sido Murcia (13,37 hospitalizaciones por 100.000 habitantes), Navarra (10.9/100.000 habitantes) y Madrid (9,32/100.000 habitantes) y los diagnósticos más frecuentes asociados a la infección fueron trastornos del sistema nervioso central, como epilepsia y convulsiones, encefalitis o meningitis.
Con esos datos en la mano, que saben insuficientes, los investigadores reclaman una vigilancia más estructurada que permita realizar una fotografía real de la epidemiología de la enfermedad en el país.
«La mejora de las condiciones higiénicas y de las inspecciones sanitarias ha sido clave para el control de la enfermedad. Se llevan a cabo en todos los países europeos siguiendo la legislación vigente. Aún así, pueden existir otras formas de contagio que requieren más vigilancia, como los portadores sanos», expone Herrador.
La Directiva Europea 2003/99/EC recomienda la monitorización de la cisticercosis, pero muchos países de la UE siguen sin informar adecuadamente de la epidemiología de la enfermedad, lamentan los investigadores.

LA MEDICINA PRIVADA DEL PP GAYEGO DEL "EX"NARCO FEIJOO

La contaminación del material quirúrgico cuestiona al hospital semiprivado de Vigo

La contaminación del material quirúrgico cuestiona al hospital semiprivado de Vigo


Un misterioso polvillo que resultó ser óxido de aluminio obliga a suspender desde hace una semana cientos de operaciones sin que se le encuentre solución


¿En qué piensan los animales?


Carl Safina (EE UU, 1955) es ecólogo marino y divulgador. En Mentes maravillosas, su primer libro traducido al castellano, arroja luz sobre uno de los mayores misterios de la biología: el pensamiento animal. Para ello, visita a los elefantes de Kenia, los lobos de Yellowstone y las orcas de Canadá. Todo con un único objetivo: entender mejor ‘quiénes’ son algunas de las criaturas con las que compartimos el planeta.

<p>Imagen de cubierta del libro de Carl Safina.</p>
Imagen de cubierta del libro de Carl Safina.
La primera regla del club de los etólogos es no atribuir emociones humanas a los animales. La ciencia que estudia el comportamiento de otros seres llama a este sesgo ‘antropomorfismo’, que nos advierte contra los prejuicios que durante siglos han hecho que los cuervos sean aves de mal agüero, los zorros unos tramposos y las cigarras unas vagas.
Cuando Konrad Lorenz, Niko Tinbergen y Karl von Frisch fundaron la etología a mediados del siglo XX, se propusieron acabar con estos arraigados mitos. La solución para no repetir los errores del pasado era abrazar la más absoluta objetividad y limitarse a describir lo que veían. Podemos observar ‘qué’ hace un elefante, pero no ‘cómo’ se siente.
Casi medio siglo después de que los padres de la etología ganaran un Nobel por su trabajo, Carl Safina (Nueva York, 1955) defiende que esta ciencia debe evolucionar. Mentes maravillosas (Galaxia Gutenberg, 2017) es el primero de sus libros que se traduce a nuestro idioma. En él se atreve a hacer a los animales lo que hasta ahora ha sido una pregunta prohibida: “¿Quiénes sois?”.

Sí, tu perro te quiere 
Es una cuestión tan complicada que el estudio del pensamiento animal se ha evitado durante décadas. Safina es ecólogo marino, divulgador e investigador de la Universidad de Stony Brook (EE UU) y en Mentes maravillosas examina este enigma con una irreprochable rigurosidad científica.
La tesis del libro podría resumirse así: ya sabemos que no hay que dar a los animales sentimientos que no tienen, de acuerdo, pero tampoco les neguemos los que sí poseen. Si nuestro perro actúa como si nos quisiera y su cerebro, comportamiento e historia evolutiva sugieren que puede hacerlo, aceptemos que exista la posibilidad de que lo haga.
Miedo, ira, amor, luto, curiosidad, placer, altruismo, lujuria… El ser humano no tiene la exclusividad de estas y muchas otras emociones, sino que las comparte con otras de las criaturas que habitan el planeta. Al menos, en cierta medida. En Mentes maravillosas, Safina recurre a cientos de estudios científicos para colocarse a medio camino entre aquellos que defienden que los animales son iguales que las personas y los que les niegan cualquier atisbo de consciencia.
Mentes maravillosas es un viaje por el mundo que va mucho más allá de su extensa bibliografía. El libro se divide en tres partes, una para cada animal del que Safina busca saber algo más que su dieta, hábitat o reproducción. Así, conoceremos a los elefantes de Kenia, los lobos del Parque Nacional de Yellowstone (EE UU) y las orcas de Canadá. La lección es que solo sabiendo ‘quiénes’ son estas criaturas podremos entender qué perderemos con su desaparición.